Entre los siglos XV y XVIII se produjo en Europa occidental la transición de la sociedad feudal a la capitalista, que unificó el mundo bajo un solo mercado. Fue el primer sistema que se expandió por todo el planeta y dio lugar también a la formación de los modernos Estados nacionales. El sistema mundial de Estados, u orden mundial, es la forma en que se relacionan los países entre sí, a lo largo del tiempo.
El historiador Eric Hobsbawm señala que el siglo XX comienza en 1914-1918, con la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa de 1917, y termina en 1989-1990, con la caída de los regímenes de la Unión Soviética y el este de Europa. Fue el siglo del mundo bipolar: Occidente versus la URSS y Europa del este.
En los últimos años del siglo XX se produce un fenómeno nuevo: la globalización o mundialización. Comienza una dependencia mayor de los países entre sí. Cambia el orden mundial. El fenómeno de la liberalización del mercado mundial barre las fronteras nacionales para la producción: las empresas tienen cada vez más poder, se produce directamente para el mercado mundial y en el mercado mundial. Esto se completa con la caída de los regímenes del llamado socialismo real, que llevó al capitalismo a todos los países.
Hoy una empresa puede tener su sede central en Estados Unidos, fabricar los productos en Tailandia, proveer atención telefónica a sus clientes desde Buenos Aires y vender sus productos a todo el mundo. Este fenómeno se conoce como deslocalización.
Pero, a la vez, algunos países se dedican a la producción de bienes básicos y otros se dedican a la fabricación de productos elaborados. Algunas regiones están integradas y y otras regiones quedan por fuera de "la gran aldea". Algunos llaman a este fenómeno sociedad en red porque los grandes lineamientos de la economía no se deciden dentro de los países sino que cada país se acomoda dentro de las grandes tendencias de la economía mundial, reguladas por organismos multinacionales como como la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).
Es un fenómeno contradictorio: el mundo se unifica, pero se fragmenta, porque cada vez hay más países. Al mismo tiempo, el 94% de las ventas y el 92,5% de las compras mundiales se manejan desde los países más ricos y los 10 principales países exportadores controlan el 56% de ese comercio.
Resumamos los principales rasgos del proceso de globalización.
- concentración del capital en oligopolios mundiales que estructuran la producción y el comercio a escala internacional;
- aumento de las distancias entre centro y periferia;
- expansión universal del capitalismo;
- tendencia a la privatización de actividades que antes estaban en manos del Estado;
- revolución tecnológica, cambios en la forma de organización del trabajo;
- dominio del capital financiero.